Hoy exploremos los orígenes del dinero físico, la evolución de los elementos de seguridad en billetes y monedas gracias a la tecnología, y el futuro de los sistemas de pago electrónicos y digitales como tarjetas, billeteras móviles y criptomonedas que ganan popularidad por su conveniencia y rapidez.
Empecemos destacando que las primeras monedas acuñadas se remontan al reino de Lidia en la antigua Anatolia alrededor del año 600 a.C., facilitando enormemente el comercio en vez del trueque. En China, alrededor del siglo VII d.C., se empezaron a utilizar billetes respaldados por depósitos para reemplazar el incómodo uso de monedas. En Europa, los billetes de banco surgieron en 1661 en Suecia, emitidos por el Stockholms Banco. Con el tiempo, las monedas y billetes de papel se convirtieron en la forma dominante de dinero fiduciario, respaldado por los gobiernos centrales y sus bancos. Su aceptación generalizada facilitó las transacciones económicas y el desarrollo del sistema monetario y financiero moderno.
Hablando de nuestro país, en la época colonial, las monedas españolas circularon en el territorio que hoy es nuestro. Después de la Independencia en 1821, se acuñaron las primeras monedas mexicanas. Los billetes aparecieron en 1823 emitidos por instituciones privadas. En 1925 se creó el Banco de México, el cual tiene desde entonces el monopolio de emisión de billetes. Actualmente las monedas son de $.05, $.10, $.20, $.50, $1, $2, $5, $10 y $20; y los billetes de $20, $50, $100, $200, $500 y $1,000.
Los billetes modernos incorporan múltiples capas de sofisticados elementos de seguridad tanto visibles como ocultos. Entre los visibles se encuentran tintas de cambio de color, imágenes latentes, marcas de agua complejas, hilos de seguridad e incluso hologramas. Entre los elementos ocultos están tintas fluorescentes, fibras poliméricas visibles sólo con luz ultravioleta, e imágenes digitales codificadas sólo detectables con dispositivos especiales.
Por su parte, las monedas actuales también cuentan con diseños muy complejos mediante técnicas como el bimetálico, la inscripción laserada, relieves de alta precisión, anillos de seguridad, entre otros. Algunas monedas incluso tienen núcleos de otros metales revestidos.
Los billetes mexicanos han sido reconocidos internacionalmente por su excelente diseño y elementos de seguridad. Las nuevas familias de billetes lanzadas a partir de 2018 han ganado varios premios de prestigiosas organizaciones. El billete de $50, con la imagen del ajolote como símbolo de conservación ambiental, ha destacado por su atractivo diseño. En 2019, los billetes de $500 y $200 recibieron el «Regional Banknote of the Year Award» de la Conferencia Internacional de Impresores de Billetes de Banco. En 2020, el billete de $100 obtuvo el máximo galardón de la misma asociación, el «Banknote of the Year Award», por su innovadora incorporación de elementos de seguridad como el hilo dinámico 3D e imágenes en movimiento. También nuestros billetes y monedas cuentan con elementos especiales para personas con discapacidad visual.
La incorporación de tantos rasgos de seguridad, sumada a los modernos procesos de producción controlados digitalmente, hacen extremadamente difícil la falsificación con calidad similar a las piezas genuinas.
Cortesía de Banxico
Si bien el efectivo en billetes y monedas seguirá utilizándose por mucho tiempo, los sistemas de pago electrónicos están ganando cada vez más terreno. Las tarjetas de débito, crédito y aplicaciones de «billetera móvil» permiten realizar pagos de manera rápida, segura y sin necesidad de efectivo físico.
Estas formas de pago electrónico utilizan cifrados avanzados y autenticación de dos factores para proteger las transacciones. Además, aprovechan tecnologías como NFC, códigos QR, tokenización y redes blockchain para habilitar pagos sin contacto programados e incluso internacionales de criptomonedas.
¿De qué estamos hablando?
En un futuro próximo, veremos una mayor adopción del dinero digital emitido por bancos centrales, que combinaría las ventajas del efectivo físico con las de los sistemas electrónicos, ofreciendo una forma de pago digital soberana, respaldada por el Estado y de curso forzoso.
La conveniencia, rapidez y seguridad de los pagos electrónicos incentivan su creciente uso, aunque el efectivo físico tradicional seguirá teniendo un papel en la economía por muchos años más.
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3 comentarios en “Con la misma moneda”
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